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Repaso de la historia de Ministerio de energía, y entrevista a su bajista, por Pierre Froidevaux

Extendido, de Ministerio de energía: la evolución como meta

Extendido, de Ministerio de energía: la evolución como meta

Hace algunos meses fui a un ciclo que estaba organizando la banda OK Pirámides, en un recóndito lugar del centro. Junto a la tan rockera como vanguardista banda liderada por Julián Della Paolera (Victoria Mil ) y Gonzalo Campos (Los Látigos), se presentó un Leo García inspirado y una banda nueva, compuesta por dos integrantes de Ministerio de Energía.

La fecha, un lujo.

Luego del show camino por el barrio con la nueva banda, que viene de abrir la cuarta edición de un ciclo que me encantaba sobre todo porque era tempranero. Asique al salir del bodegón, aún nos queda un changüí, antes de que sea demasiado tarde para no acostarse demasiado tarde.

El nombre provisorio del proyecto es Palacio de Justicia, un pequeño guiño a la otra institución que con el proyecto anterior habían, en realidad, presagiado. Porque en el 2012, cuando nació la banda precursora del synth pop en Argentina, aún no había un Ministerio de energía que te aumentaba despiadadamente las tarifas. Deambulamos por el centro y terminamos en una plaza, conocida como el Jardín de los maestros. Detrás nuestro, monumental, se elevaba el Palacio Pizzurno o, como lo llaman, el Ministerio de Educación. Le menciono a los muchachos que me parece fantasmagórica la relación que tienen con las instituciones, que no entiendo bien cómo, pero que ese arco de referencias (ministerios y palacios) se estaba convirtiendo poco a poco en su leitmotiv, cosa que me parece por demás maravillosa, aunque incomprensible.

Con Jean- Jacques Peyronel trabajamos juntos en Geiser Discos lo cual le significa al bajista de Ministerio de Energía tener un pie a los dos lados de la frontera de la música: creando sonidos y produciendo espacios y caminos que fomentan el desarrollo de otras bandas. Haberlo visto administrar el tiempo entre el trabajo dentro de la industria musical y las incontables idas al home studio de Felix Cristiani me confirmó la inexplicable esperanza de que hay gente que la labura por amor y nada más. En un mundo donde lo que importa es el hit, Jean Jacques (ahorremos tinta llamándolo JJ), junto con sus compañeros de banda, invirtió una incalculable cantidad de horas en darle forma a un disco difícil, con un sonido filtrado por múltiples influencias y que requiere de una atenta escucha si se quiere asir la totalidad de las membranas sonoras que lo componen.

Por el trabajo, por la amistad y por los etcéteras, a JJ lo veo todos los días. Pero, del mismo modo que siento que escuchar Extendido fue enfrentar la difícil misión de sacarme la camiseta y evaluar el disco sin estar signado por las emociones personales, hacerle una entrevista cara a cara a un amigo era la cosa más estúpida que se me ocurría. Bueno, no hay otra manera de escuchar un disco que darle play, o eventualmente asistir a un show en el que se ejecuten en vivo las canciones, cosa por demás deserotizante. Pero sí se puede realizar una entrevista por mail, y evitar el contacto con la impostura. La mitad de las preguntas JJ me las respondió sentado en frente mío en la oficina, elemento que refuerza lo ridículo y lo curiosamente enriquecedor de la experiencia.

Pero si implicó tanta alienación autoinflijida, si es una banda cuya apreciación es tan compleja para uno, ¿por qué carajo hacerle una entrevista al bajista de Ministerio de Energía? Básicamente, porque por estúpido no deja de ser divertido. Y también porque el resultado de numerosas escuchas del álbum me lleva a la sensata y para nada exagerada conclusión de que Extendido es uno de los mejores discos argentinos de los último 20 años y porque me sorprendió mucho el poco eco que se hizo la prensa de esta revolución sonora.

Sin lugar a dudas uno de los mecanismos más interesantes de la especie que consume contenidos culturales, es la serie de barreras emocionales y sensoriales que filtran la recepción de combinaciones nuevas dentro de cualquier sistema artístico, que evitan su inmediata aceptación. Claro que el funcionamiento, por llamativo, no es condición sin equa non de que aquel que se pierda algo nuevo, se está perdiendo de algo bueno. Pero es sabido que el individuo en contacto con la obra, a menudo no se hace las preguntas necesarias.

De las entrañas de una Zona Norte que se las trae prolífica, surgió, hace un tiempo, una banda que fue evolucionando a medida que reforzaba su concepto, en constante búsqueda. Estar comprometido, en términos artísticos, con la vanguardia en tanto novedad, implica una lucha. Para los músicos talentosos que se vuelcan por la innovación, la arena es la experimentación. Al asumir la necesidad de deconstruir la propia canción hasta volverla prácticamente inasible, se resigna facilidad de comprensión. Pero la lucha no es contra los prejuicios, sino contra uno mismo. Y la evolución artística no es hacia adelante, sino más bien hacia atrás. En la medida en que el artista asume el compromiso de ejercer la libertad y contribuye en la evolución de la comprensión del sistema que intenta dominar, la especie se acerca a comprenderse a sí misma.

Ministerio de Energía es el producto de una unión entre dos compositores de extrema originalidad, Nacho van Thienen y Javier Szylfer, y la gradual incorporación de músicos, que terminó de completar un ensamble que desde su primer día de experimentación se la jugó por la novedad. El primero en sumarse fue Jean-Jacques Peyronel y el último Leandro Ruggiero, tecladista de La Bundesliga, una banda de Zona Norte, que uno podía ver muy seguido en La playita de Chacarita (actual Rosetti), y que solía invitar a tocar a Nacho.

Esta última adquisición fue la que terminó de conmensurar la profundidad de Ministerio.

- Cuando empezaron no existía un Ministerio de Energía, y ahora sí. Mundo político aparte, ¿sentís que algo cambió?

- Cambió que ahora que hay un Ministerio de Energía en Argentina, se perdió el chiste y se volvió un garrón.

- Por qué carajo se separaron?

- Nos fuimos distanciando y desgastando hasta no entender que hacíamos juntos metidos tanto tiempo en un disco. En el medio también se fue el baterista y decidimos suspender el formato banda y de alguna manera nos volvimos nuevamente un laboratorio (como en la primera etapa de la banda en la que éramos solo 3 haciendo todo) que finalmente se disolvió. No es un cierre definitivo, quizás nos volvamos a encontrar haciendo música como Ministerio u otros proyectos. La relación entre todos es la mejor, no hubo pelea ni nada.

- Hoy en día estar tres años grabando un disco es algo que no se practica. Menos en el caso de un segundo disco. Ustedes eran una banda con una especie de contrato discográfico y con el camino relativamente más allanado que la mayoría de las bandas: ¿esos años les pesaron más?

- La idea de Ministerio de Energía fue siempre llegar más lejos y evolucionar. El primer disco nos dejó para nosotros la vara bastante alta en algún sentido y sentimos la necesidad de rompernos la cabeza para sobrepasar esa producción que fue muy buena. Para llegar a ese resultado tuvimos que internarnos y quemarnos las pestañas durante 3 años experimentando con distintos recursos y estilos aplicados a algunas canciones que necesitaban ser potenciadas por una producción atenta y cambiante.

- Tenés otra faceta en la música que tiene que ver con la producción y el llevar adelante el sello discográfico Geiser Discos. En esa tarea te encontrás desarrollando bandas, dedicándoles tiempo y trabajo. ¿Cuál es la diferencia entre llevar adelante una banda y un sello?

-No tiene nada que ver una con la otra. Llevar una banda es difícil, tenés que estar atento a todos los detalles y controlar todo el mundo que la rodea. Es desgastante cuando dentro de la banda no está claro cómo se dividen estas tareas y cómo ponerse de acuerdo para concretarlas o no están en claro los acuerdos tácitos u objetivos. Es decir: composición, producción, ejecución, estética, management, shows, imagen, redes, transporte... Son un montón de elementos a cuidar. Al estar en un sello que provee un montón de ayudas y apoyo para grupos emergentes la conclusión más clara a la que puedo llegar es que la evolución de un grupo esta íntegramente en las manos del mismo grupo. Un sello te puede dar herramientas esenciales, pero todo está en uno y como se instala como artista en este contexto musical argentino tan amplio. Después hay gente con distintos objetivos, algunos quieren hacer buena música y otros quieren llevar mucha gente y vivir de la música... Para mi si no te vas a gastar en hacer buena música, pura, que te refleje, ni te gastes porque no sirve.

El poeta francés Paul Valery decía que publicar una obra es interrumpirla. Extender el proceso creativo en el tiempo, soslayando al mercado, evitándolo como si no existiera es un camino difícil de recorrer, acaso imposible. La mediación del mercado y de las trabas económicas que le recuerdan a una banda que la música es cara, suelen ser el principal obstáculo para la edición de un disco. Porque la música nos reveló su cara más accesible con la efervescencia lo fi que nos permitió conocer a hermosas bandas cuyos primeros discos, producidos con la frescura que solo la escasez de recursos propicia, son ya tesoros de la discografía internacional. Acaso la cultura lo-fi de comienzos de los 90 fue una tendencia estética justificada desde lo artístico por una época donde la globalización se completó y se hizo prácticamente absoluta.

Y digo prácticamente porque no fue hasta la aparición de internet que el hecho de hacer un disco en baja calidad por el mero hecho de darse a conocer empezó a justificar el esfuerzo. Ya todos conocemos la cacería de myspaces garageros que en su momento llevó a cabo Domino Records en Inglaterra, que dio como resultado una de las camadas más prolíficas de los últimos años. Y eso por mencionar tan solo un ejemplo que funcionó.

El primer disco de Ministerio de Energía conserva ese espíritu, pero se diferencia en la esencia: la pretensión de la banda era hacer algo sofisticado, capitalizando los recursos que el circuito de músicos amigos le podía facilitar. De allí la importancia otorgada al laboratorio, a la instancia de constante experimentación. Instancia que poco se preocupaba por la ejecución de las canciones en vivo.

“Al principio ni siquiera teníamos formato vivo. Éramos tres chabones queriendo grabar algo”, me dice Jean Jacques.

Editado por Geiser Discos en 2013, el disco era un compendio de melodías y sonidos novedosos, mediados por una extraña y sin dudas atractiva propensión a la utilización inteligente de sintetizadores.

Aquel disco, masterizado por Daniel Melero y titulado El mundo today es un disco amistoso, joven y casero. Sin embargo, la extrema profesionalidad y sensibilidad de la grabación, sumada al muy original y moderno lugar que les dieron precisamente a las teclas, son elementos que trajeron aparejados nada más y nada menos que la creación o cuanto menos la inauguración de un género acá en argentina. Lo cual, obviamente es desagradable de decir, pero necesario de reconocer. Y quizás la muy buena recepción de algunos de los temas del disco, como Caminar o Días de sol, tuvo que ver con el grado de autenticidad que había tras esas chapas. Más una necesidad de buscar un sonido que decodificara adecuadamente todas las referencias musicales de lo que durante el período compositivo fue un trío compuesto por JJ, Nacho y Javi. La melomanía moderna pero ciertamente amplia de Javi encajó a la perfección con la enciclopedia inabarcable de Nacho que va desde los Sex Pistols hasta Serge Gainsbourg, pasando sin interferencias por Bowie y la electrónica alemana ochentera liderada por Kraftwerk, todos elementos que lo encontraron en la misma vereda que JJ, quien completó el vasto arcón de influencias con una muy clara noción del rock en general, heredada del padre, Michel Peyronel.


Pero toda esa data compartida era difícil de unificar.

De ahí que el logro principal de la banda fue poner en sintonía la multiplicidad de caminos recorridos al servicio de una idea que no le iba a rendir a nadie, pero que iba a significar la concreción de un proyecto honesto, que nunca abandonó la toma de distancia con la obra propia. De allí el nombre de la banda, como rellenando la categoría de una institución que llamativamente no existía. De allí el nombre del disco y las letras lisérgicas. Como conscientes de la saturación del rock, la banda entendió que su deber era ser fieles a ellos mismos. Sabemos que uno de los caños de escape de la saturación, el resto de la carburación que sucede a modo de dialéctica en toda movida, ya sea en Argentina o en Uzbekistán, es el humor, la ironía: me río de lo que me antecedió y así tiene sentido que la creación continúe, no como acumulación de contenidos iguales, sino como sucesión de modos de entender el arte y el contexto.

Más allá de la llamativa mística con las instituciones, cierto romanticismo envuelve a esta banda. No es poca la gente que no entiende cómo puede ser que un grupo que gustaba y que comenzaba a acceder a cierto grado de decencia económica respecto a sus shows, se separe. Porque a la estabilidad hay que sumarle que el disco ya venía cortando unos temas que gustaban y hasta sonaban, como fue el caso de satánica y hedonista invitación pop al shopping Dot, y como le está sucediendo a la sátira funky-groovera titulada Monstruos Imperfectos. Por eso cuando se empezó a correr la bola de que Ministerio de Energía no existía más, el microcosmos que es el indie argentino se indie-gnó (perdón por eso), con una tristeza fraternal poco usual. Imaginate: hípsters, hermanados en un llanto de borcegos, barbas y camperas coloridas, compungidos, deshauciados y ya sin una de las mejores cosas que su universo de significantes extravagantes y de molesta moda había engendrado. Porque, no sería correcto olvidarlo, Ministerio de Energía proviene de una era y una zona musical específica: el indie. Pero la gracia rockera de esta institución efímera y sincera, curtía otras sensaciones, tenía otras prioridades, reivindicaba otras influencias. Sin embargo, en la mayoría de los shows de Ministerio la fauna era la misma. Unas escasas criaturas, como el núcleo duro del átomo, la barra mansa de la banda, era diferente y siempre estaba. Amigos cercanos, que se acercaban siempre a contemplar, con atención la inusual experiencia que proponía el ensamble. Desde lo obtusamente disruptivo, un grupo de rockeros nos acercábamos y decíamos: “no sabía que el punk podía sonar así”.

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- La banda fue alternando su formación reiteradas veces. Tanto que hasta terminaste tocando el octapad y grabando las últimas percuciones.

- La banda fue dejando de ser banda hasta el punto que nos encontramos Felix (el poductor) y yo terminando de grabar, producir y mezclar todo. Las percusiones siempre las grabe yo, en el anterior disco también, es una parte fundamental, más alla de la base rítmica, todo lo que es programaciones y ejecuciones de ritmos y transiciones es importante para marcar las partes y adornar y groovear el tema. La pandereta por ejemplo es un elemento que usamos muchísimo en Ministerio en ambos álbumes. En Extendido usamos muchísimo una maquina rusa viejísima que emula sonidos de batería como redoblantes, toms, chanchas, bombos y hasta claps que se le grabó en todo el disco. Otro recurso en esa línea fue con esta máquina y otros artefactos y baterías reales grabar con varios sonidos diferentes los redoblantes o los bombos de cada tema dándoles un sonido diferente siempre. Son algunos de los miles de detalles de producción que fuimos encontrando.

-Sentís que dejaron una huella?

-Creo que el primer disco marcó una distancia con lo que se venía escuchando acá. No en el sentido de que fuese mejor o peor que otra música, pero si creo que fue elaborado diferente, con otro enfoque u otro tratamiento. En Extendido pienso que pasa un poco eso, nadie se toma el tiempo de hacer un disco así hoy en día y creo que tiene muchos aciertos y algunos desaciertos pero que la mayoría de estos análisis seguramente se vean más adelante. Espero que en algunos años esta música se recupere y se interprete. Puntualmente creo que en temas como "Chernobyl" hay algo que encontramos que no se que es pero es algo distinto y abominable. El resto son temas con el que se nos puede identificar, tanto por las voces como por la composición y producción, etc.

-Extendido arranca con Chernobyl, que al principio era una especie de balada optimista medio manifiesto. ¿Cómo terminaron en este monstruo?

-A eso iba, jeje. Chernobyl, que en realidad es Mi pequeño Chernobyl, ya que es una letra de amor que habla de una persona y no un lugar geográfico. Era un tema en un principio que teníamos masterizado y todo, lo habíamos grabado en la Siesta del fauno que es un estudio mítico que tiene todos los teclados analógicos del mundo habidos y por haber. Resulta que nunca nos conformamos con el resultado del tema y un día nos juntamos Felix y yo en su casa y lo empezamos a cortar en pequeños fragmentos e hicimos un remix en base a ese tema. Después de haberle encontrado una forma apropiada al track frankenstein comenzamos otra fase de grabacion en la cual metimos más que nada teclados y percusiones electrónicas. Luego vino la intervención de Nico Sarmiento.
A Nico lo conocía poco pero siempre me interesó lo que hacía. Un día yo estaba de vacaciones y de la nada (nunca habíamos charlado o chateado antes) me escribió por facebook para mostrarme un tema electrónico que había hecho con Tomi Barry que me voló la peluca por su interpretación sobre ese tipo de base musical. Entonces devuelta en BS.AS y con este nuevo track que distaba mucho del original y se volvió una nueva canción con un concepto diferente, se me ocurrió invitarlo a cantar. La imagen era la de un chamán del espacio que rompiera con su voz monstruosa en el tema.
El resultado fue increible, le mandamos el track y al día siguiente vino muy quebrado a lo de Felix a hacer el speak, que habla de una situación complicada de salud de su ex-novia. A eso le sumamos unas voces de Javi y de Lu Glass pasadas por unos vocoders analógicos para que hagan los lamentos de androide que andan sueltos por ahí.

-Cual es tu tema favorito del disco?

-Todos me gustan, el que mas veces escucho es ese por que es el que tiene más cosas por descubrir.

-Y el que más te rompe las bolas?

-Dot porque es el que esta terminado hace mas tiempo.

-Pienso que hicieron uno de los discos más importantes de la historia del rock argentino. Me creés?

-No se puede saber eso, creo que en algun momento se lo va a levantar. Por ahora no siento que la gente esté receptiva con esto, puede ser en otro momento o nunca.

-Un amigo periodista en común que tenemos, fanático del rock pesado, te dijo alguna vez que Ministerio era una mierda. Sin embargo en un festival tocaron justo antes que Almafuerte y la gente los aceptó. ¿De ahí se pueden sacar conclusiones como que son una banda transversal y amplia, o tiene que ver nomás con la universalidad del rock verdadero y gracias?

-El periodista es el Maryscal Romero, es un gran periodista de heavy de España, un pais en el que la música no evoluciona hace años. Tienen un rock horrible. El festival fue Cosquín. Tocamos justo en el día metalero, nada que ver, nosotros estabamos en un mini escenario en una carpa en el medio entre los 2 escenarios principales. Para cuando empezamos a tocar arrancó una de las bandas principales y se fue casi todo el mundo. Los pocos que se quedaron eran todos metaleros con remeras de Megadeth. Cuando terminamos el show se nos acercaron varios de estos personajes flasheados con nosotros: "loco que flash, re espacial, una masa". De algún modo les llegó, aunque sea lo opuesto a lo que profesan o consumen. Fue un lindo experimento.

-¿Tres íconos del rock argentino?

-Carca, Iorio, Fok Electrochongo

-Y tu viejo?

-Mi viejo es el baterista pesado de la Nación. Nunca se interesó mucho por este proyecto ni por cualquier otro proyecto que haga que no sea rock pesado jeje. Sin embargo alguna que otra vez se les escapó algun "que lindo tema" o "es moderno ese tema" jeje

-¿Billy Idol o Carca?

-No me hagas elegir...

Si vas al Bandcamp de Ministerio de Energía, vas a ver una foto. Un teclado incinerado, destruido. El color, con un contraste alterado, te confunde. No se entiende si es un alien o un teclado. Obviamente la ilustración no puede ser más adecuada. Después de Chernobyl, después de la deconstrucción musical y de la separación de la banda queda una miniatura del instrumento que tuvo la culpa de todo. No seamos reduccionistas: Ministerio es más que un teclado. Pero la búsqueda, centrada en el valiosísimo aporte que hicieron los ministros al sonido de los sintetizadores en la música argentina, fue uno de los factores que impidieron redondear el disco.

Me incomoda mucho escribir esto en realidad. Estoy especulando. Fueron muchos los motivos de la disociación del grupo. Al pedo especular. Duele, pero no deja de ser parte del movimiento natural de los procesos artísticos. Empiezan, crecen, se desgastan, terminan y, en algunos casos, son recordados. Nadie entiende bien qué hay que hacer para que algo trascienda. Posiblemente sea un error creer que la trascendencia inmediata es posible. Tal vez la verdadera trascendencia pase por otro lado que el reconocimiento. Algo no existe porque mucha gente lo conoce o sino, y perdón el circunloquio, pero cuanta gente conoce el último cuerpo celeste descubierto por el hombre. Andá a saber cómo se llama pero te aseguro que está ahí. Nadie puede ser tan forro de juzgar a un artista por querer triunfar, porque ese triunfo implica una estabilidad que puede propiciar la creación. Sin embargo, lo que para mi sí es criticable, es doblegar la calidad o, mejor dicho, el expreso deseo de creación ante la aceptación de una mayor cantidad de personas. Y creo que eso me conmueve de la exaltación punk que logró Extendido: destruir una familia, descomponer una célula de creación fundamental como era Ministerio de Energía en nombre de la perfección.

Por cierto, es gracioso que uno de los finales que los astrofísicos le deparan al universo sea una extensión tan zarpada que, una vez llegado al límite de la extensión, este se comprimirá en una especie de big-bang invertido que marcará el final del universo. En el caso de una banda, la destrucción es el último halo de rock. Si no sos los Rolling Stones, ¿para qué estar juntos por siempre? Antes de que las cosas se autodestruyan por saturación, mejor crecer por otro lado.

Como dijera el muy rockero Leandro Nicéfolo Alem en su carta de despedida antes de pegarse el corchazo que lo separó definitivamente de un mundo corroído por deseos que el viejo radical consideraba falsos: “que se rompa, pero que no se doble”. Y ya rotos, ya disueltos y con la cabeza en otros proyectos, desde el lugar de “público que le cabe lo bueno”, los saludo, los felicito y les agradezco por el flor de disco.



El último objeto celestial descubierto para la fecha en que fue escrita este nota es la USNO-B1.0 0295-0396025.

Por Pierre Froidevaux